22 julio 2005

Filosofía de la tecnología. La necesidad de un enfoque hacia las nuevas tecnologías.

Autor: fedaro en: Comunicación; General .

Filosofía de la tecnología

La necesidad de un enfoque hacia las nuevas tecnologías

“El hombre ya no puede pretender predecir lo impredecible, y tampoco intentar explicar lo inexplicable. Sabe demasiadas cosas sobre sí mismo y sobre el mundo en el cual habita como para poder hacerlo. Solamente se aproximará a la verdad si deja de lado las viejas herramientas que acabaron por encarcelar su pensamiento en los estrechos límites de lo palpable y lo medible “
Ervin Laszlo

Las líneas con que comienza este trabajo, tomadas del libro La gran bifurcación del matemático húngaro Ervin Laszlo, profesor de Yale y de la Sorbona, a nuestro entender nos dicen mucho sobre el punto al que hemos llegado con relación a la tecnología.
Los instrumentos utilizados para “palpar y medir” desde el interior del átomo hasta las rocas sobre la superficie de Marte o la composición de las estrellas más allá de nuestra galaxia, han colaborado al desarrollo de nuestro conocimiento, pero paralelamente han creado una estructura que nos atrapa dentro de sus propios límites. Límites, que en el momento que decidimos traspasar, nos descubren la imposibilidad de hacerlo sin demoler la estructura previamente creada.
En este trabajo trataremos de mostrar la importancia de que la filosofía de la tecnología centre su atención en las nuevas tecnologías, principalmente por el hecho de que esas nuevas tecnologías están cambiando nuestra realidad de una manera tan rápida y profunda que trastocan la base misma de toda filosofía.

Miguel A. Quintanilla, el cual compartimos que “accede a la reflexión sobre la técnica de una manera más técnica que filosófica”1, nos da, a pesar de lo anterior, una visión que compartimos sobre la influencia de la técnica en la realidad actual, siendo un autor que además tomamos, tal vez justamente, porque esa “reflexión sobre la técnica de una manera más técnica que filosófica” es útil para los fines de este trabajo en particular:

“Sin embargo en nuestros días la técnica afecta a todos los aspectos de la vida humana y los más genuinos problemas de toda la historia de la filosofía (como es la realidad, como la conocemos, que debemos hacer), están condicionados por la influencia de la técnica sobre la configuración de la realidad en que vivimos.”2

“Nunca como hasta ahora había estado la sociedad en su conjunto tan articulada en torno a la actividad tecnológica y nunca la tecnología había tenido tan fuertes repercusiones sobre la estructura social, y en especial sobre la estructura cultural de una sociedad.”3

Tecnología

Pero comencemos por definir, en primer lugar, que entendemos por tecnología.

La palabra técnica deriva del griego tekhné, “técnica, es un medio para alcanzar un fin, es un hacer del hombre, es transformar la realidad,( … ) A la técnica le compete el elaborar y utilizar instrumentos, aparatos y máquinas. Y usarlos. Así como transformar o preservar ciertos procesos.”4

Partiendo de esta definición es claro que la técnica nos dice mucho sobre una cultura determinada, y cuando esta técnica evoluciona y comienza a tener una base científica es que comenzamos a hablar de tecnología.

Podemos decir entonces que en una sociedad dada, en primer lugar se desarrolla un conocimiento técnico, el cual es necesario para desarrollar un conocimiento científico, esa técnica enriquecida con el conocimiento científico se transforma en tecnología, que a su vez permite un mayor desarrollo científico al establecerse una relación bidireccional entre ambas, ciencia y tecnología se nutren mutuamente. Según Quintanilla:

“las cosas que se producen están ahí y su producción tiene que ver con la técnica, la industria, la actividad material humana en sus múltiples aspectos; de lo que se trata simplemente es de poner de manifiesto que la construcción científica de teorías es inseparable de la producción de realidades.
Nuestra propuesta incide, pues, de lleno en el problema de las relaciones entre técnica y ciencia. Estamos hoy tan acostumbrados a entender la técnica como un resultado de la aplicación de conocimientos científicos a la resolución de problemas concretos que se nos ha olvidado, casi totalmente, el otro aspecto de la cuestión: en realidad, lo más importante no es que la práctica industrial pueda funcionar como una especie de criterio de verificación de las teorías científicas, sino que puede funcionar y funciona, de hecho, como motor y marco de la investigación científica. Galileo, que suele ser considerado, con razón, uno de los fundadores de la ciencia moderna, ya opinaba así cuando señalaba los talleres de los artesanos como el lugar en que podía inspirarse el estudioso de la mecánica.”5

Para León Olivé, “Son tecnológicos los procesos productivos y de explotación que toda sociedad requiere para su supervivencia y renovación, los cuales siempre conllevan la producción de conocimientos técnicos. El grado de complejidad y sistematicidad de esos conocimientos puede variar enormemente de un contexto a otro. Llamo científicos a los procesos, y a los conocimientos que de ello resultan, donde no necesariamente hay explotación, ni de recursos naturales, ni de fuerza de trabajo.”6

Filosofía de la tecnología

La filosofía de la tecnología aún no tiene perfil propio, todavía esta tratando de definir su campo de estudio y sigue siendo tal cual sostiene Esther Díaz, subsidiaría de la epistemología.

Según Miguel Quintanilla: “La situación actual se caracteriza por una amplia difusión de estudios publicaciones, congresos e instituciones dedicados a la filosofía de la técnica. Pero al mismo tiempo, por una gran dispersión de enfoques y métodos y una gran indefinición del propio campo de investigación”7

Según este autor las tareas de la filosofía de la tecnología serían:

“Problemas ontológicos: estructura de la acción intencional, entidad de los artefactos, causalidad instrumental.
Problemas epistemológicos: el conocimiento operacional y su estructura, la naturaleza de la invención, relaciones entre conocimiento científico y tecnológico, estructura de las teorías tecnológicas, la creación de diseños.
Problemas valorativos, criterios de evaluación de tecnologías, los objetivos de la acción tecnológica, implicaciones morales, políticas, económicas y culturales del desarrollo tecnológico.”8

A fines del siglo pasado y durante las primeras décadas del siglo XX, la ciencia y la tecnología parecían ser quienes iban a solucionar todos los problemas de la humanidad, el positivismo y sus ramas entraron en auge, el filósofo Carlos Vaz Ferreira sintetizó elocuentemente esa situación de la siguiente manera:
“Los ingenuos positivistas de la primera hora aconsejaban abandonar toda especulación filosófica y aplicarse exclusivamente a la ciencia positiva (…)
En medio del “océano para el cual no tenemos barca ni velas,” la humanidad se ha establecido en la ciencia. La ciencia es un témpano flotante. Es sólido, dicen los hombres prácticos, dando con el pie; y en efecto, es sólido, y se afirma y se ensancha más cada día. Pero por todos sus lados se encuentra el agua; y si se ahonda bien en cualquier parte, se encuentra el agua; y si se analiza cualquier trozo del témpano mismo, resulta hecho de la misma agua del océano para el cual no hay barco ni velas. La ciencia es Metafísica solidificada (…) Pero esa morada [el témpano] perdería su dignidad si los que la habitan no se detuvieran a veces a contemplar el horizonte inabordable, soñando en una tierra definitiva (…).9

Hoy en día nos encontramos con que la ciencia y la tecnología no dieron respuestas, sino que más bien generaron nuevas interrogantes, y lo que es fundamental, las preguntas más importantes aun están sin respuesta.
Pasado el primer momento de euforia frente a los progresos de la técnica, surgieron enfoques más reflexivos:

“La actitud de expectativa frente a la técnica moderna está signada hasta el presente por un optimismo general ante el progreso y una ilimitada confianza en las posibilidades de perfeccionamiento de las situaciones humanas. Las raíces de esta actitud en la historia del espíritu pueden remontarse a la secularización de las expectativas cristianas de salvación”.(…) “Esta confianza ilimitada en la capacidad de rendimiento de la técnica se refiere, por lo pronto, a las posibilidades de apropiación del mundo físico por parte del hombre. Pero, precisamente en época reciente, los efectos concretos de la tecnificación que avanza sin limitación alguna han puesto de manifiesto que no es posible realizar impunemente intervenciones en el equilibrio ecológico y en la explotación de materias primas y de la energía. También con respecto a las relaciones humanas se ven cada vez más claramente las limitaciones de la disponibilidad técnico-orgánica : En el ámbito individual, las relaciones fundamentales del hombre se basan en una vinculación inmediata y amplia que abarca a la persona en su totalidad y que, en virtud de su propia naturaleza, no puede ser ni conscientemente intencionada ni sistemáticamente planificada.”10

Pero también es cierto que algunas de las nuevas tecnologías, que se están incorporando en estos últimos tiempos, prometen además de generar nuevas preguntas, darnos más tiempo para pensar en las viejas respuestas.
Es así como se vuelve más claro que nunca el hecho de que la tecnología va a incidir de modo fundamental sobre nuestra vida futura. Ahora el tema es quiénes van a ser los encargados de determinar que rumbos van a tomar esas nuevas tecnologías, sobre qué ramas se va a profundizar, qué camino se va a seguir al llegar a una encrucijada, qué límites se van a poner al desarrollo de determinadas áreas, y un sinfín de preguntas más, de necesaria rápida respuesta. ¿ Quiénes serán los encargados de dar respuesta a estas preguntas, el mercado, los políticos, los técnicos, los filósofos?. ¿Quiénes?.
Lamentablemente hoy por hoy parece ser el mercado, el que determina que camino debe llevar el desarrollo tecnológico. Y en algunos casos vemos como los técnicos asumen el control en lo referente a otras áreas, como, por ejemplo, determinar hasta que punto es ética una línea de desarrollo tecnológico, a este respecto son muy reveladoras las palabras del Doctor en ingeniería eléctrica Robert W Lucky ,vicepresidente de los Laboratorios Bell:

“En congresos y conferencias los investigadores científicos y los ingenieros hablan de la evolución de la infraestructura informática.
Pero ¿de qué hablamos en realidad?. A buen seguro que no de la técnica. Hablamos de ética, derecho, política y sociología”11

Algunos autores de ciencia-ficción también percibieron este fenómeno, Brzezinski, citado por Erich Fromm, en su libro The Technetronic Society plantea “El disidente intelectual orientado ampliamente por el humanismo, ocasionalmente inclinado a lo ideológico(…) está siendo desplazado rápidamente por expertos y especialistas… o por integradores generalizadores, quienes vienen a ser, en efecto, ideólogos caseros para aquellos que están en el poder al suministrarles una completa integración intelectual para llevar a cabo acciones dispares”12

Es así como vemos que la filosofía de la tecnología corre el riesgo de caer en una especie dualidad esquizoide, por un lado quienes desarrollan la tecnología la practican en forma intuitiva y/o inconsciente y/o superficial y toman decisiones de carácter fundamental, que superan en muchos casos sus competencias. Y por otro lado vemos como los epistemologos dedicados al área producen un material en muchos sentidos alejado del presente inmediato y por lo tanto de las nuevas tecnologías, presente inmediato en el cual sería sumamente útil contar con el aporte de quienes están dedicados a esta rama de la epistemología. En caso contrario seguramente continuaremos comentiendo los errores del pasado, con consecuencias más graves, dadas por el mayor potencial de cambio y la mayor rapidez con que ese cambio se produce.
Tal vez donde se muestre en forma más visible esta dualidad sea en el aspecto valorativo de las nuevas tecnologías, siendo actualmente los técnicos con el aval o las directivas del mercado, quienes toman las decisiones destinadas a determinar los objetivos de la acción tecnológica, valorar sus implicaciones morales, sus consecuencias políticas y económicas y por último considerar las influencias culturales del desarrollo tecnológico. Y en algunos casos es aun peor, se desarrollan estas nuevas tecnologías sin un análisis profundo de las consecuencias antes mencionadas.

Las nuevas tecnologías

Tal vez con excepción del proyecto Manhattan (proyecto de desarrollo de la bomba atómica), no se ha dado otra situación como la actual, donde las nuevas tecnologías están cambiando tan vertiginosamente la realidad en que vivimos. Al mismo tiempo que almacenan un potencial de cambio nunca contemplado hasta el momento.
Nunca el poder de quienes dominan y desarrollan la tecnología ha sido tan grande y a la vez tan peligroso.
En que nos basamos para sostener lo anterior, veamos algunos ejemplos:

1) Terapia genética. Actualmente la tecnología esta en condiciones de realizar modificaciones genéticas, método que con el tiempo podrá ser utilizado para modificar nuestras características básicas, a un punto nunca antes concebible. A este respecto el Dr. W. French Anderson, director de los laboratorios de terapia genética de la facultad de medicina de la Universidad del Sur de California, nos informa:
“El 14 de septiembre de 1990, Ashanti De Silva, una niña de apenas cuatro años, se convertía en el primer paciente sometido a terapia génica. Ashanti, que había heredado un gen defectuoso de cada progenitor, sufría una inmunodeficiencia combinada grave. (…) Extrajimos leucocitos del sistema inmunitario de su cuerpo, insertamos copias normales de su gen defectuoso y devolvimos las células tratadas al torrente circulatorio. El experimento fue un éxito. Tras recibir cuatro transfusiones en cuatro meses, (…) aquella niña en perpetua cuarentena, siempre enferma, se ha transformado en una saludable chica de nueve años, que ama la vida y hace de todo.(…)
Para el año 2000, los científicos que trabajan en el Proyecto Genoma Humano habrán determinado la localización cromosómica de más del 99 por ciento de los genes humanos, y habrán descifrado su contenido. (…) Ello permitirá identificar los genes responsables de muchas enfermedades. Existen varios métodos para introducir genes sanos en las células dañadas. El más eficaz recurre a virus modificados empleados como vectores de tales genes.”(…)
Una cosa es ofrecer una existencia normal a un individuo enfermo, y otra bien distinta intentar “mejorar” al individuo normal, entiéndase lo que se entienda por “normal”. La situación será incluso más peligrosa cuando empecemos a alterar células germinales, lo que condicionaría a las siguientes generaciones. Nuestra sociedad cayó ciegamente en la era del DDT y otros plaguicidas. No podemos permitirnos entrar a ciegas en la era de la ingeniería genética. Debemos entrar en esta excitante nueva era con la conciencia de que la terapia génica puede utilizarse para lo bueno y también para lo malo.”13
Esa terapia génica asociada con conocimientos más recientes promete aumentar la duración de la vida humana hasta los 300 años, cosa que tal vez vean nuestros hijos. Pero, por otro lado, también corremos el riesgo de pretender realizarle una cirugía estética a la especie, con los riesgos que ello conlleva, basta como elemento premonitorio con ver a los artistas y políticos pasados por la cirugía estética facial. Como dice J. Baudrillard: “Cuando no hay más belleza que la creada por la cirugía estética de los cuerpos, (…) ni opinión que no sea creada por la cirugía estética de los sondeos… ahora, con la manipulación genética, se nos hecha encima la cirugía estética de la especie”.14
2) La micro-ingeniería posibilitará en breve plazo desarrollar máquinas microscópicas, se podrán crear pequeñas plantas productoras de insulina a insertarse bajo la piel de los diabéticos o también pequeñas plantas productoras de hormonas que trastoquen el funcionamiento del organismo de los atletas. A este respecto nos dice Gabriel Kaigham, (casualmente) adscrito a la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. “La técnica de fabricar y combinar componentes mecánicos y electrónicos miniaturizados se conoce como técnica MEMS (“Michro Electro Mechanical Systems”). Los dispositivos MEMS se hacen mediante procesos de manufactura similares, y a veces iguales, a los de fabricación de componentes electrónicos. En esa misma onda, Richard M. White contempla la posibilidad de concentrar una planta química en una pastilla. Ha comenzado formando pozos de diámetro milimétrico en una pastilla de silicio, cada uno de los cuales contiene un compuesto químico diferente. Sometidos a tensión eléctrica, líquidos o polvos caen de los pozos a una cámara de reacción a través de una serie de canales. Los reactivos se impulsan mediante microbombas construidas con materiales piezoeléctricos que estrechan e inmediatamente relajan tramos del canal. Tales ondulaciones serpentean creando un movimiento de bombeo. Una vez que los compuestos químicos se encuentran en la cámara, una placa de caldeo provoca reacción, y un canal de descarga expulsa al exterior los productos de la reacción.”15
3) Otro elemento que promete modificar la realidad en la forma en que la conocemos, es la utilización de materiales inteligentes, materiales que pueden cambiar de forma o de consistencia de acuerdo a las necesidades de un momento dado, a este respecto nos dice Rogers Craig, director del Centro de Sistemas y Estructuras de Materiales Inteligentes del Instituto Politécnico de Virginia, “Imagínese, por un momento, que una escalera de mano se quejara del exceso de peso, que los edificios y puentes se reforzaran por si solos, durante los terremotos y sellaran las grietas por si mismos.(…) ¿ Hasta dónde llegarán los ingenieros con los materiales inteligentes?.(…) “los sistemas de materiales inteligentes permitirán que los objetos inanimados se vuelvan más naturales y vivaces. Serán la manifestación de la nueva revolución de la ingeniería, el amanecer de una nueva edad de los materiales”.16

En el área de la comunicación los cambios también serán importantes, a modo de ejemplo:

1) En el ámbito de la inteligencia artificial se han desarrollado los llamados “agentes informáticos” programas inteligentes, que cumplen una función de secretarios personales, pueden realizar tareas tan sencillas como manejar el correo del usuario, hasta otras tan complejas como viajar en forma autónoma por Internet buscando la información que le pueda interesar a su dueño, y cuando dicha información es encontrada realizar una copia y mostrarla o incorporar los datos a una bibliografía. También pueden realizar los pedidos de compras, hacer reservaciones para viajes, teatro, cine, etc. Todo este trabajo el agente lo realiza basándose en un programa más o menos complejo, lo interesante es que una vez que el agente se independiza, comienza a aprehender de sus acciones y se puede volver cada vez más autónomo de su dueño, interpretando las acciones de este, por ejemplo, si el dueño siempre ve un determinado programa de televisión el agente puede en forma autónoma decidir grabarlo si el dueño no se encuentra en casa, o puede decidir enviar un E-mail a una persona para su cumpleaños si el dueño siempre envia un saludo de cumpleaños, etc. Según Pattie Maes profesora del MIT, “la amplia diseminación de agentes tendrá un enorme impacto social, económico y político. Los agentes provocarán una revolución social: prácticamente todo el mundo tendrá acceso a la clase de personal auxiliar que hoy constituye el distintivo de unos pocos privilegiados. Podrán en consecuencia, extractar grandes cantidades de información y emprender simultáneamente varias actividades distintas. Las ramificaciones últimas de este cambio resultan imposibles de predecir.”17 Tal vez, una de las consecuencias negativas, sea un futuro desempleo entre el personal dedicado a trabajo administrativo o de secretaría.
2) El mayor desarrollo de las telecomunicaciones posibilitará que cada vez sea más real el concepto de “aldea global” de Herbert MacLuhan lo cual marcara grandes modificaciones en cuanto a la forma de organizar el trabajo, según Robert Cervero profesor de urbanismo de la Universidad de California en Berkeley, “Los avances en el terreno de las telecomunicaciones y los cambios en la forma en que la gente vive y trabaja empiezan ahora a aportar a otras regiones algo de esta autosuficiencia. El número de trabajadores contratados, autónomos e industrias artesanales está en alza, y los ordenadores, aparatos multimedia y comunicaciones por satélite se hallan cada vez más al alcance del consumidor medio. Avances que, durante los próximos años, fomentarán un rápido crecimiento de las empresas relacionadas con la vivienda. Los lugares de trabajo dispersos se transformarán también en telecentros vecinales, equipados con capacidad para videoconferencias, información telefónica, transmisión por fax y correo; ello facilitará acudir a pie o en bicicleta al trabajo algunos días de la semana y trabajar en casa los otros.(…) Durante los últimos años la técnica ha permitido a una afortunada minoría vivir donde ha querido. Muchas de estas personas – especialistas en programación, asesores independientes, escritores y otros por el estilo – están escogiendo espacios bastante apartados, como Santa Fe en el sur y Peterborough en el norte.”18.¿Será esta descentralización una forma de evitar la superpoblación de algunas ciudades o servirá para acentuar aun más el individualismo creciente de nuestra sociedad?.

Todo lo que implican estas nuevas tecnologías se ve potenciado por la tendencia creciente a la aplicación práctica de cada desarrollo tecnológico en un tiempo cada vez menor, en 1870 se inventó el teléfono, en 1900, treinta años después había 500.000 teléfonos en todo el mundo, en 1950 se desarrolló la televisión por cable, tan solo 10 años después, en 1960 había 500.000 conexiones, en el caso de los aparatos de video para uso doméstico la explosión fue aún mayor, en 1977 cuando salieron al mercado se vendieron 500.000 y siete años después ya se habían vendido 4.000.000 de unidades.
Este ejemplo aplicado al área de las comunicaciones podría ser trasladado a otras esferas de la tecnología, con el mismo resultado.
El futuro está cada vez más cerca, y si bien no debemos caer en la práctica de la futurología es bien cierto que como plantea Margaret Mead tenemos que “ubicar el futuro entre nosotros”, “Nuestro pensamiento nos ata todavía al pasado, al mundo tal como existía en la época de nuestra infancia y juventud. Nacidos y criados antes de la revolución electrónica, la mayoría de nosotros no entiende lo que ésta significa. Los jóvenes de la nueva generación en cambio, se asemejan a los miembros de la primera generación nacida en un país nuevo. Debemos aprender junto con los jóvenes la forma de dar los próximos pasos. Pero para proceder así debemos reubicar el futuro. A juicio de los occidentales el futuro está delante de nosotros. A juicio de muchos pueblos de Oceanía el futuro reside atrás, no adelante. Para construir una cultura en la que el pasado sea útil y no coactivo, debemos ubicar el futuro entre nosotros, como algo que está aquí listo para que lo ayudemos y protejamos antes de que nazca, porque de lo contrario sería demasiado tarde”19.

Ahora, es mucho lo que podemos proyectar sobre el futuro de las nuevas tecnologías, pero también es muy común caer en errores cuando se realizan este tipo de proyecciones, tanto desde una óptica optimista como pesimista.

Desde este punto de vista es ilustrativa la postura de Robert W Lucky, “Seguramente el lector recuerda alguna exposición, una muestra o un parque temático que pintaban un espléndido futuro en el que gentes risueñas se reunían en torno a grandes pantallas de televisión dentro de casas con energía solar. Mientras la familia prototipo disfrutaba del entretenimiento electrónico, zumbaban serviciales en el trasfondo las tostadoras, lavadoras y demás electrodomésticos inteligentes. (…) Esa visión me retrotrae treinta años atrás, a la feria Mundial de 1964. Se ilustraba allí un futuro en el que se habrían eliminado los trabajos molestos, todo el mundo gozaría de salud y riqueza y nuestra principal preocupación habría llegado a ser la de cómo llenar las horas de ocio. La vida se había vuelto fácil y placentera y todo ello lo había hecho posible la ciencia y la técnica. Como la mayoría de los visitantes, supongo, me sentí impregnado de la euforia y creí a pie juntillas en sus promesas.”(…)
“Si pudiésemos volver a 1964 y crear retrospectivamente una exposición del futuro, ¿ qué incluiríamos en ella?. Sin duda que nos merecerían mención los logros científicos, pero los enmarcaríamos en un contexto social. En nuestra muestra imaginaria asombraríamos a los incrédulos visitantes prediciéndoles el final de la guerra fría y la desintegración de la Unión Soviética.(…) Diríamos que los misiles atómicos dejarían de aterrorizar a la gente, pero que habría, por desgracia, muchas guerras “menores” y multitud de sangrientos conflictos raciales y étnicos.
Informaríamos que se extendería por toda la Tierra una nueva enfermedad del sistema inmunitario. Hablaríamos de la contaminación que agobia a las grandes urbes y diríamos que los intereses ambientales orientarían la política de los gobiernos e impedirían el desarrollo de la energía nuclear. La desnutrición, el analfabetismo y la distancia entre ricos y pobres serían mayores que nunca.”20

Por otra parte, existían en la década del 60 algunas posturas pesimistas como la de Erich From quien en 1968 vaticinaba un futuro oscuro para el año 2000, “¿Qué clase de sociedad y qué tipo de hombre habremos de encontrar en el año 2000, suponiendo que la guerra nuclear no haya destruido a la raza humana antes de entonces?. Si la gente supiera el curso probable que tomará la sociedad estadounidense, gran parte de ella, por no decir la mayoría, se horrorizaría a tal grado que adoptaría las medidas adecuadas para que pudiera alterarse ese curso”.21

A sido común a partir del surgimiento de las computadoras, el miedo a un mayor control de la vida de los individuos por parte de los gobiernos, Erich Fromm hablaba del concepto mumfordiano de la megamáquina (refiriéndose a The Myth of the Machine de Lewis Mumford), nada hacia suponer en ese entonces lo que después ocurrió, el surgimiento a través de Internet, de un espacio sin censura de características globales, en el cual es posible oír todas las voces, desde el más extremista grupo político pasando por distintas iglesias hasta la opinión de las asociaciones pedofílicas, para dar algunos ejemplos extremos.

Esas posturas pesimistas u optimistas con respecto al desarrollo tecnológico nos han demostrado que el fenómeno es mucho más complejo de lo que en muchos casos estamos dispuestos a aceptar, inclusive algunos planteos del pasado que sin duda compartimos, podríamos decir que pecan de ingenuos en cuanto a lo indefinido y grandilocuente de las soluciones propuestas:

“Las máquinas y las computadoras deben volverse medios para los fines determinados por la razón y la voluntad del hombre. Los valores que determinan la selección de los hechos y que influyen en la programación de las computadoras se deben obtener a base del conocimiento de la naturaleza humana, de sus varias manifestaciones posibles, de sus formas óptimas de desarrollo y de las necesidades reales que llevan a éste. Es decir, el hombre, y no la técnica, debe ser la fuente última de los valores; el desarrollo humano óptimo y no la máxima producción, el criterio para la planificación. El desenvolvimiento del hombre, y no el “progreso” industrial, deberá ser el principio supremo de la organización social.”22

Conclusión

Tal vez, a fines del siglo XX, nos queden dos posturas posibles frente a la tecnología, encarar su desarrollo y vigilancia en forma seria y sistemática, como producto de un análisis urgente de sus futuras implicancias, o dejarla librada a los avatares del mercado, con los riesgos que ello implica.

Aunque, tal vez exista otra posibilidad, y sea, volviendo a las líneas con que comienza este trabajo, que evolucionemos hacia la conciencia de que la tecnología con su promesa de progreso constante, nos continúan encerrando en una estructura de la cual somos cada vez más prisioneros.
Que los avances que se producen en el ámbito tecnológico no son más que una ilusión de progreso, una ilusión de avance, cuando en realidad lo que sucede es que, sin darnos cuenta, continuamos construyendo dentro de unos límites por demás estrechos. Límites que se van fortaleciendo con cada nueva construcción.
Así tal vez, estemos avanzando sin avanzar, se nos ocurre la imagen del burro que se mueve tratando de alcanzar una zanahoria que tiene atada frente a su cabeza, con la diferencia que en este caso el burro no avanza sino que su energía se gasta en dar vueltas a una noria.
Otra manera de ejemplificar esta visión sería que nos encontramos enfocando todo nuestro potencial hacia la construcción de un edificio que nos da la ilusión de libertad porque no tiene paredes y siempre es posible construir más columnas y más pisos, pero sin posibilidad de profundizar en el terreno porque ello implicaría romper los cimientos de todo lo construido anteriormente. Es entonces debido, al miedo de que el edificio se derrumbe que continuamos hacia las alturas, y no buscamos escarbar en los cimientos para comprender donde estamos plantados.

Tal vez, en algún momento aburridos de tanto subir, comencemos a escarbar en los cimientos y la estructura se venga abajo, y terminemos, con los 300 años de vida que nos promete la ingeniería genética o tal vez la inmortalidad, tirados, como los inmortales del cuento de Jorge Luis Borges, a la orilla del río. Contemplando las ruinas de lo que fue una floreciente tecnología, pensando en lo que verdaderamente importa… paradojalmente convertidos en inmortales por esa misma tecnología, de la cual finalmente nos liberamos.

Fernando da Rosa

1 D�?AZ, Esther. “Filosofía de la tecnología”, en DIAZ, Esther (Editora), Metodología de las Ciencias Sociales , ,Buenos Aires, Biblos, 1997, pag. 102.

2 QUINTANILLA, Miguel A., “Problemas filosóficos de la tecnología”, en CHERONI, Alción (Compilador), Epistemología, Ciencia y Tecnología, Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Departamento de Publicaciones, 1991.pag.5.

3 QUINTANILLA, Miguel A., “Problemas filosóficos de la tecnología”, en CHERONI, Alción (Compilador), Epistemología, Ciencia y Tecnología, Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Departamento de Publicaciones, 1991.pag.9.

4 D�?AZ, Esther. “Filosofía de la tecnología”, en DIAZ, Esther (Editora), Metodología de las Ciencias Sociales , ,Buenos Aires, Biblos, 1997, pag. 101.

5 QUINTANILLA, Miguel A, Ideología y Ciencia, Valencia, Fernando Torres Editor, 1976, pag.129-131.

6 OLIVE, León., “Conocimiento, producción y explotación”, en CHERONI, Alción (Compilador), Epistemología, Ciencia y Tecnología, Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Departamento de Publicaciones, 1991.pag.21.

7 QUINTANILLA, Miguel A., “Problemas filosóficos de la tecnología”, en CHERONI, Alción (Compilador), Epistemología, Ciencia y Tecnología, Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Departamento de Publicaciones, 1991.pag.21.

8 QUINTANILLA, Miguel A., “Problemas filosóficos de la tecnología”, en CHERONI, Alción (Compilador), Epistemología, Ciencia y Tecnología, Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Departamento de Publicaciones, 1991.pag.20.

9 VAZ FERREIRA, Carlos, Fermentario. Buenos Aires, Losada, 1962.

10RAPP, Friedrich, Filosofía analítica de la técnica, Buenos Aires, Alfa, 1981, pag. 177-181.

11 LUCKY, Robert W., “Limitaciones de la técnica”, Investigación y Ciencia, 230, noviembre 1995, pag. 124.

12 FROMM, Erich, La revolución de la esperanza, México, Fondo de cultura económica, 1970, pag. 38-39.

13 ANDERSON, French, “Terapia génica”, Investigación y Ciencia, 230, noviembre 1995, pag. 60-63.

14 BAUDRILLARD, J.,América, Barcelona, Anagrama, 1987, pag. 49.

15 KAIGHAM, Gabriel, “Máquinas microscópicas”, Investigación y Ciencia, 230, noviembre 1995, pag. 80-83.

16CRAIG, Rogers, “Materiales inteligentes”, Investigación y Ciencia, 230, noviembre 1995, pag. 84-87.

17 MAES, Pattie, “Programas Inteligentes”, Investigación y Ciencia, 230, noviembre 1995, pag. 28.

18 CERVERO, Robert, “¿Porqué trasladarse?”, Investigación y Ciencia, 230, noviembre 1995, pag. 56-57.

19 MEAD, Margaret, Cultura y compromiso, Granica, Buenos Aires, 1971.

20 LUCKY, Robert W., “Limitaciones de la técnica”, Investigación y Ciencia, 230, noviembre 1995, pag. 123-124.

21 FROMM, Erich, La revolución de la esperanza, México, Fondo de cultura económica, 1970, pag. 36-37.

22 FROMM, Erich, La revolución de la esperanza, México, Fondo de cultura económica, 1970, pag. 100-101.

3 Comentarios hasta el momento...

almintor torres quiroz Dice:

28 marzo 2007 a las 15:15.

es interesante el documento publicado, quisiera contactarme con ustedes para tratar la tematica expuesta, dado quien le escribe es un Mg. en investigación científica y tecnológica

Manuel Dice:

8 enero 2008 a las 23:06.

Es muy interesante este documento para mi inverstigacion, en la actualidad estoy haciendo mi tesis para Mg. en el tema de la tecnologia informatica.

anaid velarde Dice:

27 marzo 2008 a las 3:41.

esta muy interesante el documento ademas de claro, yo soy estudiante y me ha servido mucho, GRACIAS, he pasado el link de esta pagina a mis compañeros de clase para que tambien puedan apreciar la informacion.

Dejar una respuesta

 

Fernando da Rosa Morena

Estado del tiempo en Montevideo

El Tiempo en Melilla

Hacer click en una palabra

Traducir

Archivos

Meta

Etiquetas