12 diciembre 2010

Modelo 1 a 1: ejes resonancia y proyección del cambio educativo

Autor: fedaro en: CEIBAL; Software Libre .

Acá les dejo un artículo de Lorena Betta, quien desde la Argentina hace una interesante reflexión sobre las experiencias 1 a 1 publicada en el primer número de la revista cultura.rwx, que editan las amigas Beatriz Busaniche y Lila Pagola. Al final del artículo también dejo un enlace a un interesante video de Sir Ken Robinson, relacionado con lo anterior, en el sentido de que apunta también a la necesidad de cambiar los paradigmas educativos. Recientemente estuve visitando algunas ferias de CEIBAL en el interior del país y definitivamente se parecen mucho más a un bazar que a una catedral, en el sentido que le da Eric Raymond.

Modelo 1 a 1: ejes resonancia y proyección del cambio educativo

Lorena Betta

La implementación del modelo 1a1 en la escuela abre nuevas posibilidades de
interacción entre docentes y alumnos con la información, que se traducen en nuevas
formas de acceder y producir el conocimiento en el aula.
Del mismo modo en que tecnologías tradicionales que históricamente habitan las
aulas -como la tiza, el pizarrón, el cuaderno, el manual de texto, entre otros-,
contribuyen a organizar las prácticas de enseñanza y aprendizaje, las tecnologías
digitales hacen lo suyo. A través de ellas se introducen nuevas formas de organización y
distribución del conocimiento que exige una redefinición del rol del docente y los
alumnos.

El modelo comunicacional de la escuela tradicional está ligado todavía a la cultura del
libro, propia de la sociedad industrializada. El conocimiento a través del libro asegura su
conservación y trasmisión a lo largo del tiempo, como también el control de quienes
están autorizados a difundirlo. Las formas de trasmisión del saber en la enseñanza
fueron siempre unidireccionales y jerárquicas, centradas en la figura del docente como
depositario y emisor del conocimiento.
Bajo este mismo modelo pedagógico, los estudiantes tienen una actitud pasiva y
receptiva frente a los contenidos propuestos por el docente. Son el objetivo de la
enseñanza broadcast: uno emite (el docente), muchos escuchan (los alumnos).
La eficacia que la cultura del libro todavía hoy tiene sobre la pedagogía tradicional,
hace que otras formas de producción cultural queden relegadas. Es lo que sucedió con
los intentos de integración de los medios audiovisuales como la televisión y el cine a las
estrategias de enseñanza formal, y ahora está sucediendo con las nuevas tecnologías
de la información y la comunicación.
Interactividad, hipertextualidad y la multimedialidad son características intrínsecas de
las nuevas tecnologías que involucran los modelos 1a1 y propiedades poco exploradas
en los modelos pedagógicos tradicionales. Suponen sujetos con prácticas totalmente
distintas a las propuestas por el modelo de comunicación y distribución del
conocimiento que propuso el libro en las escuelas.
Las fuentes de información, antes almacenada en los libros y bajo el control del
docente, en los modelos 1a1 están descentralizadas y distribuidas en el ciberespacio al
alcance de todos, y donde los estudiantes pueden acceder en forma ubicua. Las
puertas de acceso a los contenidos de la clase se multiplican y los caminos para
acceder a ellos son variados. El docente pierde el control, pero cuidado, no
necesariamente la autoridad.
1a1 significa que los alumnos de una clase pueden tener una relación más activa
con los objetos de aprendizaje, con sus compañeros y una interacción más fluida con el
docente. Pueden ampliar los contenidos desarrollados y aportar a la clase más
información tomada de su propia investigación en la Web. Pueden también intercambiar
datos con sus compañeros, como también producir documentos en forma colaborativa.
Del mismo modo, al docente también se le presenta una riqueza informacional
inédita, una variedad de lenguajes, formatos y medios que puede aprovechar para
ampliar sus conocimientos y competencias, y redefinir sus estrategias didácticas para la
enseñanza en este nuevo contexto.

1 a 1: La resonancia del cambio

Lo primero que cambia es el aula. La representación visual que tenemos de ella, se
modifica de forma indeclinable con el modelo 1a1 en marcha.
La más evidente de las transformaciones se relaciona con la arquitectura e
infraestructura del aula. Por lo general nos encontramos con que no están preparadas
para la saturación tecnológica. Faltan toma corrientes para abastecer de energía a las
computadoras, y esto termina condicionando y “desordenando” –o, mejor, proponiendo
otro orden de- la distribución de los alumnos en el espacio. Se diseñan sistemas de
alargues que en el corto plazo traen dificultades en la circulación y dinámica del aula.
Al agregarse nuevas tecnologías al ecosistema áulico la función que cada herramienta
cumple es redefinida. Se necesita establecer criterios que determinen qué lugar tendrá el
cuaderno y la laptop para el desarrollo de la clase, y cómo se articularán entre sí. Una vez
más, le negociación entro lo viejo y lo nuevo emerge en cada instante de la clase.
La irrupción de lo digital hace que la distribución de los materiales y actividades del aula
también cambien. Se vuelven necesarios nuevos criterios que organicen la circulación de
los recursos digitales. También se redefine la modalidad de trabajo con la posibilidad de
combinar lo presencial y virtual al mismo tiempo.
En cuanto a la planificación de la clase, cambia el tiempo establecido de desarrollo de
las actividades. Varía la habilidad y destreza de los estudiantes dependiendo de la
formación previa que tenga cada uno. Así, es necesario aplicar estrategias de nivelación
de los conocimientos en el manejo de las herramientas.
Los enfoques y metodologías de trabajo también deben redefinirse en este nuevo
escenario. La presencia de la tecnología digital en el aula (que no necesariamente está
centrada en la computadora) instala con ella la posibilidad de acceso a medios digitales,
plataformas Web centradas en la participación y el intercambio fluido de información entre sus usuarios, que “distraen” la atención (o, de nuevo, proponen otro tiempo de atención)
del estudiante en el desarrollo de la clase.
Emerge en todo modelo 1a1 una mayor alternancia del trabajo grupal y el individual. Es
necesaria una planificación que organice la actividad conforme a las nuevas posibilidades
que brindan las nuevas tecnologías. Como también es necesario reformular los resultados
esperados, hasta ahora traducidos en productos que se esperan de los alumnos.
En el cambio se ven afectados también los criterios de evaluación para medir los
aprendizajes. En la medida que se agregan nuevos lenguajes y formatos, se añaden
nuevas competencias que habrá que desarrollar en los estudiantes, con nuevos
instrumentos de medición.

La proyección del cambio

La clave del cambio en la escuela bajo la modalidad 1a1 está en las formas de acceso
y producción del conocimiento. Las prácticas pedagógicas se encaminan hacia formas
diferentes de organización del trabajo, donde docentes y alumnos asumen nuevos roles y
funciones.
En el proceso de cambio, el docente es el que tiene un rol protagónico en la tarea de
alfabetizar a los estudiantes para su desenvolvimiento en la sociedad del conocimiento.
Su función es destrabar el modelo de recepción instalado en la escuela y reorientar la
comunicación en el aula, hacia formas más participativas en la construcción de los
aprendizajes.
Para ello, tiene que definir estrategias didácticas que recombinen objetos de
aprendizaje digitales y no digitales. Fijar criterios para la selección, jerarquización y
valoración de la información distribuida, que le permita a los estudiantes contar con
herramientas suficientes para trazar sus propios recorridos en función de sus intereses.
Y además diseñar entornos de aprendizaje que promuevan la participación, intercambio
y producción en red, de acuerdo con las exigencias del contexto tecnológico y mediático.
Eric Raymond utiliza la metáfora de la catedral y el bazar (1) para explicar dos modos
de producir valor. El modelo catedral está ligado al desarrollo del software propietario:
nace de un grupo de programadores que, a puertas cerradas y de manera centralizada,
lanzan al mundo un software. El modelo bazar, en cambio, responde a un desarrollo
abierto, distribuido y descentralizado. Pone el código a disposición de los usuarios,
potenciales hackers capaces de detectar errores y mejorar el software. Las mejoras del
sistema, a diferencia del otro, se producen de manera permanente.
Mientras el modelo catedral se conecta con una concepción de la cultura letrada, donde
el conocimiento es cerrado y limitado, producido por unos pocos especialistas y
consumido por muchos; el modelo del bazar se conecta con la cultura del conocimiento
abierto e ilimitado, producido y consumido por muchos. En este modelo, todos tienen la
posibilidad de ser prosumidores, productores y consumidores al mismo tiempo.
El modelo pedagógico bajo la modalidad 1a1 hacia el cual se encamina la escuela,
está próximo a ser el del bazar, y no el de la catedral. Esto se explica a partir de la
creciente tecnologización de la cultura y de la presencia de espacios virtuales o no
virtuales que promueven la participación y producción social del conocimiento.

Notas
1- Raymond, Eric. La catedral y el bazar. 1997-98. Traducción de José Soto Pérez. Disponible en línea en:

http://www.sindominio.net/biblioweb-old/telematica/catedral.html

Tomado de:
cultura.rwx
prefiguración estado copyleft
Número 0
Noviembre 2010
ISSN en trámite
Publicación en línea: http://www.culturarwx.net

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